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Lorenzo Ko
· Tus ojos no brillan, eso sí me aterra· 

Hay, sentados en la acera gris, dos jóvenes: una sacada de un film antiguo en porte, encanto e indolencia junto a uno, yo, de descripción ambigua. Un coche pasa, la mirada de él se engancha a sus focos y el cuatro ruedas tira de su cabeza en 180 grados; mientras, ella pregunta: 
—Mira la luna, ¿no te da miedo? A mí me da miedo –dice. Él obedece, la vista al cielo y lo previsible, un pozo de luz copando una noche de telón echado. Es la tercera vez que le hablan de ella hoy. Le gusta la luna, no le da miedo, es bonita y está lejos. 
—No sé por qué tendría que dármelo.
—Es su brillo, ¿sabes? Es su brillo lo que me da miedo. ¿Por qué brilla?
—No lo sé. Supongo… supongo que es el reflejo del Sol, nosotros estamos a oscuras y… 
—¿Y cuando amanece y sigue brillando? Nosotros ya tenemos luz y sigue brillando –él queda en silencio. En parte le han interrumpido y le molesta, en parte piensa en algo como respuesta válida; pero no la encuentra: no sabe muchas cosas. 
—Es verdad. No había caído. Pues lo cierto es que no sé. 
—No sabes nada –dice ella. Él se vuelve mudo, de nuevo entre el enfado y el ensimismamiento. En su cabeza, su interlocutora viste ahora un traje espacial, y es un alivio porque el vidrio de su escafandra refleja el brillo de la luna y oculta unos ojos, seguro, dañinos. 
—Ya. Ya lo sé –contesta él. Eso sí lo sabe.



Rubi Rapado: 
No puedo olvidar que existe el cielo mucho menos el infierno,
he aprendido demasiado, tengo una mente que sabe cambiar de estado,
y tú cuerpo, como el mío, solo están de paso.
Mi religión son tus dos ojos,
después de mirarlos poco a poco abajo
 caigo, caigo por las que cuelgan, y me sonrojo
 por la vergüenza, mejor chapo mi boca haciendo el comecoños
 pero antes de vestirnos con tu piel, me pides ser, tu comecocos
 enganchado a tus hobbies, y a tus curvas peligrosas, mujer
 a que me puede saber, un pico, también es
 un pincho, que a lo lejos ves
 y cuando te acercas no quieres creer que
 antes de oler su pétalos tienes que
arrancarle las espinas al clavel,
salen 1,2,3 clavos encendidos como velas en pastel…
 cumplí con mi deber y también 7 horas, celebré la cuenta atrás,
 y soplé pensando:

 SIIII!!!   ME…        Quiere…            me… SISISI    
Quiere… me… me… no… quiere… …flipado!!!!!!!!!!!

                 no                               quiere…

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