volar entre planas almas
entre santateresas
que ya no bailan en mundos sexuales,
sino que se deslizan en
el mal augurio, en la
aguja que reclama mentes?
¿Es que nadie conoce esta aflicción?
El ocaso asoma en el horizonte,
las campanas tañen sacrilegios
y el techo estruja la voluntad.
Tan sólo el narciso de lápices en equilibrio
y su cuerda de tiranía malograda
revolvió entre las mentiras y las implicaciones,
y descubrió que el huerto era en realidad el demonio,
una columna que atrapó el deseo y la necesidad homicida.
Zambo


No hay comentarios:
Publicar un comentario