Descendimiento

Como un suspiro hermético
mi voz se elevó entre los hombres,
acaparó el silencio artificial de las ciudades,
el nublado conocimiento de las estatuas,
el pestilente graznido de los cuervos plateados
y las fluctuaciones aéreas de los gusanos azules.

Tras un suspiro opaco
las raíces salieron a la superficie,
las hojas se sumergieron en un mar terrestre
y cientos de peces vegetales
deslizaron su ser entre fósiles invertebrados.
Serpientes de madera surgieron de las rocas
y un árido veneno gaseoso salió de sus colmillos
inundando el cadavérico rostro del pasado.

El mundo se deshizo entre mis labios,
como un brillo indefinido que flota sobre la luna,
y todos los hombres enterraron sus cabezas
bajo un denso manto de idiosincrasia.

Ernesto Rodríguez Vicente

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