Me hablan de Revolución.

¡Eh! ¡Muchacho!

Dime, ¿Qué es lo que te mueve a escribir ahora que ya has conseguido lo que te proponías?
Ya has conseguido tu revolución, ya has eliminado todas las “figuras” del tablero, tanto las vivas como las que se te aparecían en tus sueños.

Todo esto te ha llevado a la muerte que, llámeme atrevido, creo que la deseabas si el cambio lo requería. Tu triste vida no era más que una diminuta ofrenda en pos de ganar la partida a toda costa.

Y ahora estás podrido por tus ideales aunque, vuélvame a tachar de osado, en vida ya comenzaste a corromperte; en tu utópica vida los gusanos ya asomaban por tus tristes ojos cada vez que enjuiciabas con ellos, de tu boca cada vez que recitabas, de tus pinzas cada vez que ensuciabas el papel de tinta y sangre…
Has sembrado en el colectivo óbito y destrucción y aún te veo sonreír al igual que sonreías mientras, escribiendo, la visualizabas en tu cabeza, esa cabeza como manantial de sabiduría mezclada con memeces que junto a la locura te ha traído aquí. Lo que más me preocupa es que aún permaneces ávido, insaciable cual lobo ante una infinita manada de ovejas aterradas por el mismo pánico que invade al que no sabe lo que le va a suceder ahora, ante la incertidumbre.

¿Qué crees que pasará ahora que tú no estás? NADA. Y por curiosidad, ¿Qué hubieras hecho tú en el poder ya que ahora, tras haber acabado con él, habías conseguido tu anhelado límite?


¿De qué te ha servido todo esto? Has visto que has sido capaz de tumbarlo todo menos a ti mismo y créeme, no dudaba de tu enorme potencial. Tampoco dudaba de que no pudieras derribarme, tenía claro que no podrías.

¿Qué veías en tus sueños? Te responderé, el destello de tus miedos magnificados en una imagen. ¿Y cómo acabaste con ellas? Escribiendo, ¿no?

Sé que te ocasionan pavor todos esos recuerdos, todos esos miedos que, aunque hayas vencido su imagen, debes reconocer que aún siguen ahí. Una imagen… ¡No es más que una puta imagen! (que tú mismo has creado). Y tú, en este instante, ya no eres nadie.

Seguirán los recuerdos mientras estemos juntos y, para desgracia tuya, seguiremos juntos. Yo soy tú y tú eres yo, la única forma de acabar conmigo es la catarsis, la purga de ambos. Pero para eso no tienes valor ¿verdad?

-Sólo te habla tu conciencia, vuelve a poner los pies en el suelo. El cambio aún no ha llegado, ni llegará mientras seas un revolucionario frustrado.-

-Pues jódase, conciencia. Comentan que viene una nueva generación de revolucionarios… pero hasta que no se libren de las comodidades, te doy la razón, serán revolucionarios frustrados. NADA MÁS.

El revolucionario que nada más levantarse,
anhela la revolución llevar a cabo,
y que todas las noches al acostarse,
llora al ver que el mundo no ha cambiado.

Hablamos del revolucionario malogrado,
eso está claro.

Pudiera ser cosa de los altibajos, de –Altibajos vol.2-, pero todo siempre acaba en memeces. Memeces que no van a ningún lado al igual que los ideales, al igual que tú.

¿Sólo te compones de ideales? Bien, no recuerdo ninguna “batalla” que se haya ganado SÓLO con ideales… Pero estoy seguro de que ninguna se ganó SÓLO con el egoísmo de un tirano.

Pues vaya, ninguna se ha ganado sin la unión de los reinos.


Canto

No hay comentarios:

Publicar un comentario