Es difícil.

Es difícil, lo veo muy claro. El odio, la rabia, la ira, son sentimientos poderosos, pero también son sólo palabras, pensamientos, reales sólo cuando un yo los realiza, cuando un yo siente ira y actúa conforme a esas ideas que, en conjunto, son esa misma ira. Es algo parecido a un círculo. Esta metáfora tan desgastada que parece incluso anterior al lenguaje señala ahora un continuo retorno de lo mismo, como pudiera haber dicho Nietzsche si alguna vez hubiera hablado castellano. Pero esto no es así casi nunca, y escribo casi por si algún día descubro mi error y compruebo contradicciones. Casi nunca se repite lo mismo ya que si seguimos la concepción del mundo ligada a estas condiciones a priori, tiempo y espacio, hay una que siempre avanza, podríamos afirmar sin miedo que siempre cambia, esta es el tiempo. Aportemos un punto de vista más matemático para esa otra mitad de vuestro cerebro, si dibujamos un gráfico y en una arista de la gráfica le damos valores al tiempo como “t” y en la otra al espacio como “e”, un sujeto que sea sometido a estudio, reflejando este en tal gráfica demostraría con facilidad que puede permanecer varios intervalos de tiempo en un mismo espacio pero no puede, en un mismo tiempo, ocupar varios espacios. Esto parece deberse, no a una cualidad especial del sujeto, sino a una de las otras dos variantes, por así referirme a ellas, el tiempo. No es el sujeto el que ocupa varios tiempos en un mismo espacio, sino que es el tiempo el que continua cambiando hacia delante, avanzando, pasando... como se quiera decir. Para que el sujeto ocupara dos espacios en el mismo tiempo sí que tendría que desarrollar alguna habilidad catalogada de increíble tras su práctica o dividirse con algún objeto cortante, por ejemplo, y discutir con el experimentador cuanto de él debe haber en ambos sitios para que aquello funcione.

Pero, ¿qué es el tiempo? Veamos primero que dice la Rae acerca de ello. Quedémonos ahora con la segunda acepción, más física, “tiempo: 2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo.” Magnitud, palabra que designa propiedad física que puede ser medida, en este contexto. El tiempo, bajo mi visión de la realidad es un invento humano o al menos debe ser una idea. Uno puede decir, “el tiempo pasa chico, ese árbol es más grande ahora que hace un año y tú más viejo”, bien, volviendo a el anterior enfoque más científico y analítico, el árbol creció no debido al paso del tiempo sino a la sucesión de los procesos anabólicos y catabólicos que conforman su metabolismo; química y biología para que nos entendamos. Pero como esta certera definición indica, “permite ordenar la secuencia de sucesos”, yo digo, yo como hombre, claro, desde que la tierra comienza a girar, tomando como inicio de la vuelta la posición de tal parte de la superficie de esta respecto del sol hasta que finaliza la vuelta volviendo a bañar la luz del sol esta misma parte, marca de inicio, pasan 24 horas. Y 24 horas son un día y ya está y fuera, abusando del lenguaje hablado en el escrito.

Si realizamos las multiplicaciones pertinentes, una hora son 60 minutos y un minuto son sesenta segundos un segundo viene a ser la 86400 parte de un día, de este giro completo de la tierra, así, a lo bruto, sin tener en cuenta posibles variaciones y casi afirmando que le mundo es racional y matemático y no admitiendo que tratamos de convencernos de que así es. Digámoslo de esta manera que resultará más impactante, un segundo es la ochenta y seis mil cuatrocientas parte de un día, deben sucederse ochenta y seis mil trescientos noventa y nueve segundo tras el primero para que pase un día. Pero debemos comprender que no es el segundo, ni el minuto, ni la hora el que nos permite, como dice la Rae, establecer un pasado, un presente y un futuro, sino la conciencia de tiempo, digamos, la conciencia de que lo que acontece lo hace de forma ordenada, es decir o pasa a la vez o pasa antes algo de algo o ese segundo algo pasa después de ese primero. El tiempo es sólo una idea más, digamos, tirando de las miles de metáforas que tratan de hacer al señor de Königsberg más cercano, una lente que ponemos nosotros en nuestros ojos para mirar el mundo y como repito constantemente, si una cadena, un prejuicio o una idea se ha sido impuesta por uno mismo, el camino inverso tiene que ser posible ya que si uno lo hace, sabe como lo hizo, y si lo olvidó, ya tiene dos caminos, el de vuelta al yo que ató la cadena y el que termina en el nuevo yo que no porta la cadena o que lo sabe y vive con conciencia, con conciencia de cambio. Y, ¿dónde querré ir a parar con esto? pues si quiero ir a algún sitio. Es difícil cambiar las cosas. Nosotros llegamos con la idea de que para cambiar el mundo había que cambiar a las personas ya que estas son el mundo, lo crean y lo realizan constantemente, lo hacen real. Siendo así, si la gente cambia, cambia el mundo. Esto, ¿por qué?, porque lo que denominamos mundo, a no ser que tengamos la inmensa suerte de ver más allá de lo que el hombre es, suele referirse más bien a la sociedad global y su ámbito que a la madre tierra de los indios. Supongo que cualquiera que lea supondrá que considero esto un error, pero no por ello trato de defender y centrarme sólo en la poesía y el amor que emana la realidad completa, pretendo ser más peligroso, trato de comprender lo más objetivamente posible como piensa todo hombre y mujer respecto de su realidad, empresa imposible, por lo menos sin conocer todos los idiomas del globo e ir robando vidas cual cobrador de hacienda. Por ello, trato de comprender la tónica general a través de lo que denominamos conductas predecibles del estilo de, por dar un ejemplo muy burdo: “seguro que las cosas siguen igual de mal mañana”. Qué lleva a que un pueblo, como conjunto de personas que comparten una nacionalidad, a demostrar abiertamente su descontento con un problema, digamos de escala nacional, no actúe. Hemos barajado una montaña de ideas capaz de dar sombra a África central y entre su inmensa estructura hemos decidido comenzar por una de las más atrayentes, la gente tiene ahora, por lo menos en la estructura capitalista, ya que lo de occidental se queda pequeño, como idea meta, la idea por la que hacen sus cosas cada día, la seguridad, la estabilidad. Esta lleva consigo otras, digamos, subideas muy “necesarias”, el control, la confianza y finalmente la felicidad. Pero no nos engañemos ni un instante, no hablamos de felicidad de nirvana y budas de oro, la felicidad de la ilusión cumplida, felicidad como sentimiento de auto recompensa, ese nerviosismo alegre que sienten dos amigos que planearon un palo durante largo tiempo y ven como la oportunidad soñada llega y el baile comienza. Pues bien, aún con temor a extenderme demasiado como para obtener toda vuestra atención voy a continuar despacio. Digamos, la idea fin es la seguridad, definición de esta, el saber que todo es así y así sigue, sin duda ni incertidumbre. El control o por lo menos la idea de este, (cuando hablo de realidades abstractas, debéis imaginar que hablo de ideas que el sujeto hace reales) a parece cuando uno puede predecir lo que ocurrirá en el tiempo y actuar en consecuencia como si él programara el mundo, otra idea que sólo puede darse en la mente del sujeto que se cree controlador. Confianza en que esto que se sobre la realidad es certero, sin sombra de duda, por escribir pedanterero. Y la felicidad que supongo llegue cuando uno se dé cuenta de que espera del mundo y que lo que parece llegarle concuerda con sus esperanzas, ilusión que culmina bien y no como desilusión.

Claro, esto es una muestra de lo que ante definía como trato de comprensión objetiva, basado en que, a través de cómo actúan, tratas de comprender el porqué actúan así suponiendo las ideas que mejor concuerden con ese modo de actuar poder reconstruir la visión del mundo. Método falible y muy complejo que nunca está completo, pero puede servir para tratar de cambiar, de enseñar o de manipular. Si pudiéramos acercarnos al mundo en el que vivimos sin ningún tipo de restricción ni mental, ya sean prejuicios, ideas preconcebidas y dogmáticas... ni ningún tipo de restricción física que haga que no podamos observar, sentir, oler, tocar, escuchar, gustar y finalmente comprender el mundo tal y como es, yo comprendo, que estas palabras no tendrían sentido ya que comprenderíamos completamente la idea de que el mundo es cambio continuo, continuamente está cambiando. No soy el mismo yo ahora que en el ahora en el que escribía ahora, ya no sólo en el ámbito metafórico sino también en el físico. Mi cuerpo es una gran locura de yo que se qués interactuando chocando y cambiándose, cambiándome constantemente y eso si sólo nos miramos a nosotros mismos, todo cambia. Pero parece que seguimos en esa búsqueda de la estabilidad, del no cambio, del esto no sé cómo va a salir y no estoy tranquilo, no me gusta.
Si todo cambia, podría decir que esa certeza de que la estabilidad existe es una mentira más, una idea más que el hombre con su razón de mentira trata de encasillar la realidad completa en su pequeña pero orgullosa cabeza. Pero no nos pongamos agresivos, claro que dudo de esta nueva idea pero estoy bastante seguro de que todos tienen en su cabeza la idea de la seguridad y la estabilidad y siguiendo esta línea argumentativa, si la seguridad y la estabilidad no pueden suceder en el tiempo (ya no digo en el espacio, pero tampoco parece un fallo grave hasta que alguien o algo consiga parar el tiempo) debe suceder algo a lo que llamemos así y además me arriesgo a decir que algo común ya que estas ilusiones se refuerzan constantemente con pretendidas experiencias. Puede ser que aquello a lo que llamamos estabilidad sea algo de lo que podamos predecir una cualidad que se repita constantemente sin temor a fallar por lo menos en un porcentaje alto de los casos. Pues bien, yo creo que podríamos llamar estabilidad de esta manera a cambio continuo.

Si todo cambia todo el tiempo, cambia continuamente, “la realidad presenta un sistema de cambio continuo”, por expresarlo en una frase. Sabemos de este modo que hay una cualidad que se repite siempre, el cambio. Entonces yo puedo predecir que todo va a cambiar, que de hecho, todo está cambiando ahora y ahora y ahora. Que podría eliminar mi miedo a la falta de certeza y estabilidad ya que estoy seguro de que todo no va a ser como es luego, o ahora mismo o dentro de no sé cuanto ya que aunque yo lo ignore, todo cambia.
Este planteamiento puede ser igual de ridículo que el de aferrase a la certeza proveniente de la razón e imaginación de uno combinadas con su siempre subjetiva experiencia, pero su validez podría estribar en que si la frase, todo cambia constantemente, es cierta, da igual como digamos que es el mundo que el mundo va a ser como sea. Una revolución se diferenciaría de un día “normal” en que pasan cosas diferentes no que en que uno suponga el cambio absoluto de lo que había atrás a lo que habrá después, ya que el mundo en el que viví el segundo anterior murió conmigo y ambos nacemos diferentes en este segundo ya pasado mientras escribo. Por todo esto, así explicado muy muy rápido, no creo que nos debiera dar miedo o reparo salir a la calle y cambiarlo todo, cambiará de todas maneras. Es más, si puedo pensar, cambia pero yo no puedo variar el presumible resultado del cambio o sus constantes y cambiantes resultados de forma intencionada, no soy capaz. Pero, siempre puedo cambiarme a mí mismo, hombre o mujer generador de mundos compartidos por todos los otros seres de la red social, el medio artificial que habitamos, la sociedad. Al comprender también mi papel de actor creador, puedo comprender hasta que punto puedo cambiarlo todo, pero esto ya no me cabe en el artículo, ya no me puedo explicar más, sólo puedo divagar, divagar para aclarar mis ideas y tú ahora leer ya que quizás mis palabras llamen a una de las puertas que tienes a medio abrir en tú cabeza y de ellas emanen las ideas, ideas que te pueden cambiar, cambiando el mundo o cambiando tu yo, tu cabeza.

Bueno, no es un manual claro pero he tratado de darte lector varias ideas, la seguridad puede ser mentira, la estabilidad es cambio constante, y un ejemplo de ello, el tiempo. El camino del cambio es tan subjetivo como tú o como yo pero si es realmente primero, antes de tomar conciencia de tantas cosas, la mejor opción que se me antoja es tratar de mirar al mundo sin vendas ni cadenas, sin pensar que se acaba en los barrotes de mi jaula. Enfrentarse al mundo con sinceridad, despiadada y agresiva ya que llevamos tanto tiempo durmiendo que yo tendría miedo de no tener ojos, de no tener sentidos, de no estar vivo. Y dejar atrás de una vez la maldita escusa de la pereza, por favor, así es más difícil engañarse, palabra de Polen.

Carlos Esteban González

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