sin saber otra cosa que su llanto”
Luis Cernuda
Deseo
Me detiene tanto saber
Y saber que a nada lleva.
Conciencia de un ser y no ser
Que, inconsciente, me condena
A ver del todo y no entender
Lo que a un lado hunde y a otro llena.
Quién fuera luz para volver,
Constante, a la misma esfera
Que une el antes y el después
En un instante al deshacer
El recuerdo que se sueña.
Quién fuera hoy, mañana y ayer,
La misma cosa que no es
Pero es sed verdadera.
La palabraCórtenme la lengua
aquellos que quieran escucharme,
pues mi voz cubrirá de sangre
la palabra que sucumbe,
virgen y desnuda, al deseo
de hallar viva sepultura
en tímpanos enmudecidos
por vanas elocuencias.
Córtenme la lengua,
cédanme el sentido,
como rumor de silencio
que a mi voz impone
otra voz que no hiere
a la palabra pronunciada
si no aclama, revive
el instante que no muere.
Y háganse sordos oídos
al verso que deshonro
y ahondo en el olvido,
pues vive ciego y resentido
de la palabra que imploro
como amor mal querido.
LA DAMA DE BLANCO.
Personajes: CAMARERO, BORRACHO nº1, BORRACHO nº2, DAMA DE BLANCO, ANCIANO.
ESCENA 1
Una taberna de madrugada.
ANCIANO: - No sabría decirte, estaba leyendo el periódico. Solo pude ver cómo un vaso se rompía a mis pies. Por cierto, ¿conoces a aquella mujer del fondo?
CAMARERO: - Creo que es la primera vez que la veo, ¿a qué se debe tu interés? (A los borrachos) ¡Bueno, vale ya, dejad de hacer el ganso: calmaos o marchad ahora mismo!
BORRACHO nº1: -Está bien, está bien… Sírvenos un par de whiskeys más y nos marcharemos.
ANCIANO: -Todos los días la veo sentada en aquella mesa, con el mismo rostro blanco y pensativo, los mismos cabellos negros y ondulados, el mismo vestido de nácar; y todos los días, la veo marcharse después de acabar su cigarro, con gesto sereno y paso dulce, dejando un agrio sabor en mi boca. ¿Cómo es posible que no hayas percibido su presencia, después de tantos días deberías saber, al menos, que siempre toma un café solo y una pasta?
CAMARERO: - No recuerdo haberle servido nunca. Además, creo que una dama tan admirable y delicada no podría escapar de mi memoria. ¿Estás seguro de que todos los días pasa por aquí?
ANCIANO: - Más que seguro. Desde hace poco más de medio mes la veo siempre allí sentada, con sus profundos ojos perdidos en la nada, bebiendo pequeños sorbos del café hasta que le llega la hora de marcharse. ¿De dónde crees que puede ser? No parece como la gente que acostumbro a ver en la ciudad, ¿crees que podrías hablar con ella?
CAMARERO. – Veré que puedo hacer. (Dirigiéndose a los borrachos) Bueno, aquí tenéis los whiskys. Ahora decidme, sé que no estáis muy conscientes pero, ¿os habéis fijado en aquella mujer de blanco? ¿Sabéis algo de ella?
BORRACHO nº1: - ¡Jajaja! Sí, la conocemos muy bien. Todos los días cuando llega, lanzamos una moneda al aire para ver quién la invita a desayunar. Y este maldito afortunado siempre gana, no sé cómo lo hace el condenado (golpea al otro borracho).
BORRACHO nº2: -¡Ay! (se rasca la cabeza) ¡Qué conste que yo no hago trampa, la suerte está de mi parte! De todos modos, ella no me hace ni caso… Lo más que he recibido de su boca es un ligero agradecimiento. Es muy modesta y, a juzgar por sus ademanes, diría que ha salido de un convento o de un colegio de monjas.
BORRACHO nº1: -¿De un convento? ¿Una mujer tan joven en un convento, en pleno siglo XXI? Creo que deliras, seguramente sea una estudiante de alguna carrera con futuro.
CAMARERO: -Vamos, vamos… Dejad de decir disparates, aunque fuera una estudiante dudo que tuviera claro su futuro, y no creáis que ahora los colegios religiosos son como antes; los niños de hoy han ganado en confianza pero desconfían de todo lo que se les dice. Además, del concepto de disciplina ya solo entienden unos pocos profesores y algún que otro padre considerado. No creo que una dama como ella tenga un origen tan vulgar.
BORRACHO nº2: -¿Y de dónde crees que proviene? ¿No pensarás que viene de otro planeta?
CAMARERO: -No lo creo. Sin embargo, estoy convencido de que no es de aquí. Quizás sea americana o noruega (¿quién sabe?). Lo que está claro es que pertenece a otra clase de sociedad.
BORRACHO nº1: -Sin duda, es un ángel caído del cielo.
Escena 2
La misma taberna.
(El ANCIANO impaciente se acerca a la DAMA)
DAMA DE BLANCO: -Unas palabras de que tipo señor. Sepa usted que llevo días mordiéndome la lengua. Es usted un envidiable anciano.
ANCIANO: -¿A qué se debe tal halago? ¿Me conoce de algo?
DAMA DE BLANCO: -Más de lo que imagina. Hace tiempo que le sigo la pista. Pienso que un hombre como usted debe de haber sufrido mucho y sentirse algo defraudado tal y como están las cosas. ¿Me equivoco?
ANCIANO: -En absoluto, he visto horrores que ningún soldado se atrevería a mencionar, he vivido sequías y hambrunas, he viajado por desiertos y violentos océanos, he sido hijo y después padre de un millar de tormentas… En más de una ocasión he estado al borde del abismo y, a pesar de todo, aquí estoy decidido a descubrir que hay detrás de tu mirada que lleva días inquietándome.
DAMA DE BLANCO: -Pues no hay nada más que lo que imaginas más allá de esta vida. Dame tu mano, siente mi pulso, no digas “adiós”, dicta tu sentencia y acompáñame: nos reiremos del pasado.
ANCIANO: - ¡Qué el viento esparza mis cenizas suo tempore!
Ernesto Rodríguez Vicente
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