Evolución.

- #4# -

Si a la caída del sol no duermo
es porque nací despierto.

Si a la caída del sol no vivo
es porque no he buscado.

Si a la caída del sol, mi luna,
no he muerto es porque nada he
encontrado y dejarlo no puedo.

Son del mundo sus esquinas,
pero no podemos evitar sangrarlas,
de rodeos se cubren sus alternativas,
llorando en las sillas más altas.

Aleja de este suelo mis pies,
dijo el trono cubierto,
aleja de este son mi sol,
pues ya no lo quiero,
pues ya salto en el vacío,
pues ya nada propio siento.

Son sus seres de cartulina,
piedra, tierra y centeno,
humilla con su luz el aguamarina,
decorando de espuma este entierro.

No saldrán del suelo sus muertos,
así lo rezan las paredes
pero por iluminar con intenciones
no se desvelan los quieros,
no se devuelven los vienes.

Sal de ésta mi camisa,
se grita seguro el ciego,
que ya no ve de corazón la risa,
que ya abrazó para sí el invierno.

Es el tiempo, como siempre,
cruel esclavo, señalando con su condición
su libre culpa, su caminar errado,
es ahora momento de huidas,
de nacimientos falsos,
porque ya no queda nada de mentira,
porque ya se desvaneció el halo.

Si este es el arco de mi sino
ya debo de haberlo cruzado,
seguro abriré los ojos
feliz de haberme encontrado;
ya nada es mentira,
ya murió el mago.

- #1# -

Ahí fuera llueve
y se inundan las calles.
Aquí dentro la tinta fluye
inundando las calles.

El suelo se moja con propiedad,
quizá no sean suyos los mundos,
los bailes, pero sabe muy bien
qué es soñar soportando
todos los ríos, todas las calles.

Hoy se moja aunque afuera
no se derrame ni los tuyos,
ni los míos.

Hoy el suelo no busca
su matiz solar y viaja,
desde carretera a mar.
Ellos le huyen esperando
que vuelva, pero el mar
sólo crece, ruge
y nada ya espera.

- Mamá natura –

Me encanta la naturaleza,
lo real, pero no por sentirme
parte de ello, no por reconocerme
en el todo; ser hijo con un millar
de hermanos. No, mi encanto
no se produce en mí,
sino por ella, por ser
tan grandiosamente
diferente de nos.

El azar, el caos,
sus preciosas cualidades,
superan al mejor dramaturgo,
al más útil Maquiavelo.

Su forma de sucederse
nos supera tanto
que sólo cabe esperar lugar
para la sorpresa, para la duda,
para el cambio.

Mi amor por la incertidumbre
me hace rechazar la cuerda
y rogar por la caída, mi cordura
me señala que natura me supera,
que me superarán todos mis días.



- #2# -

He de confesarlo,
la longitud de mis poemas
se debe al tamaño de su vaso,
la de mis versos
a la de los latidos que marco.

No podría, aunque quisiera,
morir ahogado en un papel,
pues mi cabeza dicta
ebria y gigante,
hasta que la preciosa unión
entre corazón y cabeza
se rompe
y vuelve a atrapar
mi atención la calle,
en la que me siento
derramar sin perder
una gota de sangre.

- #3# -

Cuanto más grande
más pequeño.

Estos pasos de gigante
inundan todos mis sueños,
no, no soy dueño,
ni de mí, ni de mi tiempo.
He comenzado a notar
que cuando nos dejamos
morir la muerte nos desprecia;
es ese incansable sentido de supervivencia.

Es el mundo que gira
y sigue girando,
aún cuando crees
que todo ha acabado,
todo parece seguir girando.

Quizá sea mentira
que alguna vez uno
pueda llegar a estar parado;
aún quieto, aún callado.

- #5# -

Me he levantado cada día
con las manos llenas de sangre.
Ayer limpio sonreía, el amanecer
hoy no arde, ya su luz se perdía,
ya se fue de mí su sangre.

Tres días llevo vivo, quizá sean
ya cuatro, al alba de aquel primer día
desde el muerto me hayo,
no había luz de mí vida,
no había tormenta de rayo;
sin embargo yo siempre reía
por si venían a vestirme de largo.

Cruza el sol ahora sus días,
sus ojos nunca ha cruzado,
no son de luz sus pasos
pero el camino entero lo ha amado.

Fue un camino de sal y agua negra,
fue el destino vestido del quisiera,
fue un sucederse siempre en primavera
siendo del viento y del invierno que espera.

Corrieron por los sitios, por los lagos,
el agua le blandía
cadenas y malos tragos,
el agua les seguía,
quienes eran han olvidado.

Hoy es el amanecer del quinto día,
todavía nada ha pasado,
todavía nada ha esperado,
todavía nada ha buscado.

Quizá esta vez no sea mentira
y su camino entero ha cruzado.

Carlos Esteban González

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