Llegados a la tierra esperanza
abrumamos de sed y andanza.
¡No cambiéis la gloria por nada!
Nada parecería extraño en este puerto
si comenzaran la pira y baile,
sonaría otra vez la palabra
en vuestro pecho.
Si miramos sin olerlo
si confundimos el propio termino
solo acabaremos hundidos en nosotros mismos.
Seguimos comprando víveres
y concedemos en hospedarnos una noche
después de la tormenta más larga.
Seremos afortunados en este desierto
donde el tiempo del ciego
a sembrado el anhelo.
Presiento que algo encontraremos
aun sigue el bramar del viento.
El mismo,
que nos llevo cierto.
Capitana Zoila.
Al fin el Alba.
Ladridos y cantos de hombres
Ron, restos de podrido pescado
el timbre de un instrumento frotado
por un pobre diablo viejo y guapo.
Paraíso, noche de los tristes.
Sotabanco es punto de donde
llega el suspiro último estacional.
Cadencias marrones en el vestíbulo
la antesala de aguas templadas.
Y siguió la noche hasta el día.
En la maraña empapada se escapa
el temblor del estío y la risa.
Requiebro
es ola y al cielo
pincel del mar bravo el velero.
El canto de las sirenas y una,
al céfiro la paz de la vuelta.
Ollie de Ninfo
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