La Calma y el Seguir.

Diario de a bordo 5 de Octubre de 1457 


Llegados a la tierra esperanza 
abrumamos de sed y andanza. 
¡No cambiéis la gloria por nada! 
Nada parecería extraño en este puerto 
si comenzaran la pira y baile, 
sonaría otra vez la palabra 
en vuestro pecho. 
Si miramos sin olerlo 
si confundimos el propio termino 
solo acabaremos hundidos en nosotros mismos. 

Seguimos comprando víveres 
y concedemos en hospedarnos una noche 
después de la tormenta más larga. 
Seremos afortunados en este desierto 
donde el tiempo del ciego 
a sembrado el anhelo. 
Presiento que algo encontraremos 
aun sigue el bramar del viento. 
El mismo, 
que nos llevo cierto. 

Capitana Zoila. 






Al fin el Alba. 


Ladridos y cantos de hombres 
Ron, restos de podrido pescado 
el timbre de un instrumento frotado 
por un pobre diablo viejo y guapo. 

Paraíso, noche de los tristes. 
Sotabanco es punto de donde 
llega el suspiro último estacional. 
Cadencias marrones en el vestíbulo 
la antesala de aguas templadas. 

Y siguió la noche hasta el día. 
En la maraña empapada se escapa 
el temblor del estío y la risa. 
Requiebro 
es ola y al cielo 
pincel del mar bravo el velero. 
El canto de las sirenas y una, 

al céfiro la paz de la vuelta. 

Ollie de Ninfo


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