Allá va la despedida.

Hoy me agobia escribir. Nada es como antes. No me siento igual de sabio, no me siento
igual de humano. El tiempo pasa, y las letras se me amontonan. Llevo retraso, me
agobio, trato de hacerlo fácil. Y no es así; lo complicado te hace la vida más
entretenida.

Estoy harto de escuchar sandeces, de doblegar la voluntad ante incompetentes e intentar
ser simpático sacando una sonrisa a gente que te mira por encima del hombro por haber
cogido gusto a la lectura. Quiero soltarme y dar ostias a diestro y siniestro a todo aquel
que ponga a prueba mi voluntad y mi paciencia. A base de ostias se aprende, y muchos
tendrían que haber recibido buena parte de sus padres.

Quizá me haya vuelto más violento ¿Acaso eso es malo? Somos animales al fin y al
cabo, y en muchos momentos hay que defenderse.

Hoy, quiero defenderme de la ignorancia. Quiero leer y olvidarme un tiempo de escribir.
Alimentarme de libros durante un largo periodo, interiorizar miles de historias, vivir mil
vidas distintas. He de revolucionar mi propio espíritu, para renacer convertido en el
hombre que quiero ser. Segundo a segundo, el futuro lo veo oscuro; totalmente ajeno a
mis deseos y propósitos. Sé que ahora, no vivo conforme al mañana que quiero, y
siempre hay un momento en el que algo nuevo nace; en el que se germina el cambio.

Primavera, da un vuelco a mi día a día.

Sé que ahora, la pregunta que me asola, que hace que me encoja, la encontraré dentro de
algún libro;

Y la gran cuestión es, ¿En cuál?


Pablo Vázquez Lobato

No hay comentarios:

Publicar un comentario