en un rincón apartado
de mi oscura mente.
Un gran monolito de piedra
me dice qué tengo que hacer.
Kafka sentado en una silla
espera la eterna promesa
del crisantemo,
la sublevación
de la población china, el terror liberal. La nada.
-¿Qué fue de Dios?
-Lo mataron, mi tesoro,
ellos lo mataron.
Sapo Rey Sol coronado de espinas.
Y hubo un gran regocijo.
Mi bello rostro destruido en el poema.
Vencer la locura.
Alguien insiste en vencer la locura.
¿Por qué vencer la locura?
De dos en dos las palabras caen
como el triste principio de los días
en la blasfemia de la vida
el beso en la boca Job humo.
El mesías de la ceniza convertido
en su propia antítesis.
Espíritu salió para no volver jamás
En Babilonia los hombres morían
cuando se les hablaba de la muerte
que es cierta la noche
bien lo saben los buitres
bien lo saben los buitres cuando
en la noche en la oscura noche
más larga todavía que la blasfemia de la vida
Sapo Rey Sol apaga el brillo de su lomo.
Me cubro el rostro con las manos
(mi bello rostro destruido en el poema)
y su movimiento se repite eternamente,
eternamente, eternamente.
La repetición simboliza la dulce agonía.
Hice unas jaulas a la medida
de mi propia realidad: poema libertad.
Pasaban los días
y los hombres seguían muriendo
y no había Dios (lo matamos señor,
nosotros lo matamos porque nos cegaba
su espectacular luz y queríamos volar
y queríamos saber qué era ser libre
y para qué servía. Lo matamos)
y aún así seguían muriendo.Sapo Rey Sol.
Apolo se come a Dionisio.
Un gran monolito de piedra
me dice qué tengo que hacer.
Eduardo Gutiérrez Gutiérrez
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